Condenamos el sesgo, bien documentado de los medios de comunicación corporativos, que busca generar apoyo para los elementos más violentos y anti-democráticos de la oposición de Venezuela, mediante la distorsión de la realidad en el país. Esto es parte de una campaña más amplia, financiada por los gobiernos imperialistas, principalmente por los EE.UU. y otros agentes del capital dentro y fuera de Venezuela, que rechazan la libre determinación del pueblo de Venezuela para construir el socialismo en su país. Estos sectores son los enemigos del pueblo de Venezuela y tratan de explotar y sacar provecho de los recursos naturales de América Latina a cualquier costo, incluyendo el derramamiento de sangre.