
Algunas
meteduras de pata en materia de
Comunicación”
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión
19.3.2016
“La primera de todas las fuerzas es
la opinión pública”. Simón Bolívar
(1° de noviembre de 1817).
Guardadas todas las proporciones,
tuvimos condiciones y
oportunidades concretas para
generar una Revolución
Comunicacional sin precedentes.
Tuvimos una insurgencia semiótica
parida por los pueblos, su Historia
y sus luchas. Tuvimos “viento a
favor” en la lucha de clases.
Tuvimos líderes probados en la
lucha. Tuvimos herramientas para
consolidar la organización. Tuvimos
en las manos un programa de
acción y sus derivados incluso
tuvimos el “Informe MacBride”.
Tuvimos millones de voluntades
dispuestas a sumarse. Tuvimos
leyes, legisladores y
jurisprudencias. Tuvimos la
conciencia y el consenso de los
pueblos. Tuvimos la prerrogativa
de la crítica y de la auto-crítica.
Tuvimos los medios y los modos.
Tuvimos y aún tenemos mucho.
¿Qué faltó? ¿Qué falló?
No faltaron las advertencias, los
avisos, las amenazas ni los ataques
de las oligarquías armadas,
también, con ejércitos mediáticos
golpeando y destruyendo todo,
desde los estados de ánimo hasta
los estados democráticamente
constituidos. No faltaron las
marrullerías, la corrupción ni las
extorsiones que aceleraron el
proceso de monopolización
mediática a pasos agigantados y
demoledores. No faltaron las bases
militares ni sus compañeras las
bases mediáticas. No faltó el
espionaje, la siembra de pruebas
falsas (y de muertos) ni el
linchamiento mediático. La
burguesía hizo su tarea.
Pasó ante nuestros ojos el capítulo
íntegro de una ofensiva mediática
sin precedentes mientras soñamos
con desactivarla e impulsar (al
mismo tiempo) luchando por la
nueva comunicación emancipada y
emancipadora que la Historia nos
exige. Y sin embargo, no. Muchos
de los grandes pasos dados, de los
logros y de los saltos cualitativos
se nos quedaron cortos, breves o
efímeros. Muchas de las tareas
necesarias no se hicieron, muchas
de las trincheras teóricas no se
tocaron, muchos presupuestos y
gastos no se ejercieron. Muchos
productos se quedaron en bodega,
en silencio o en papeles. Muchos
llamados a la unidad quedaron en
el vacío, muchas asambleas
olvidadas, muchos acuerdos
congelados. Muchas soluciones
creativas no se idearon, no se
aplicaron, no florecieron. Nos
ahoga nuestra crisis de dirección
revolucionaria y estamos como
atónitos. ¿Es esto un fin de ciclo?
Sálvense las excepciones.
La burguesía acelera sus relojes
llevada por sus ansias de usura, de
odio y de venganza buitre. Resulta
que las contradicciones se
agudizan, que el saqueo avanza y
que la explotación abofetea a los
pueblos en horario “prime time”
entre anuncios de “empresarios”
que ocuparon los gobiernos.
Resulta que la “Libertad de
Expresión” de los pueblos está
más amenazada que nunca, que
tenemos un “solo mundo con
voces hegemónicas”, que el
“Nuevo Orden de la Información y
la Comunicación” sigue siendo un
buen deseo esclerotizado entre
papeles… y, también, resulta que
la Historia insiste en que demos
respuestas correctas y prontas…
que saquemos el diagnóstico y el
pronóstico, de la etapa actual,
porque resulta que no debemos ni
podemos quedarnos silenciados ni
resignados.
¿Y qué podemos hacer con lo que
nos queda?
1. Agendas propias capaces -desde
las luchas y los frentes- de
combatir todo lo que resta
visibilidad a los logros, a la
organización y la movilización
social.
2. Apoyo económico y político a
todo frente de emancipación
comunicacional y comunicación
emancipadora.
3. Apoyo económico y político a
todo frente científico para la
emancipación epistemológica de la
comunicación.
4. Apoyo económico y político a las
escuelas de cuadros en materia de
comunicación.
5. Salir de los estereotipos y de los
acartonamientos; revolucionar las
metodologías del relato, la ética y
la estética revolucionaria.
6. Sistematizar la auto-crítica.
Reconocer nuestras zonas ciegas y
nuestras debilidades teóricas y
prácticas.
7. Combatir las egolatrías, los
individualismos, los reformismos y
los sectarismos.
8. Habilitar tecnológicamente a las
luchas mediáticas contra-
hegemónicas.
9. Democratizar la semántica.
10. Garantizar la experimentación
de tácticas y estrategias en
medios de comunicación.
Todo se sintetiza en no repetir los
que se ha hecho mal y garantizar
que se haga bien aquello que no
se dejó progresar. Ahí donde
abandonamos nuestra
responsabilidad y nuestra lucha
recuperar terreno y recuperar
militancias. Ahí donde nos ganaron
presentar combate nuevo. Ahí
donde somos fuertes, asegurar
que no se nos torne en
debilidades. Ahí donde somos
repetitivos, exagerados y
acartonados propiciar lo creativo, la
frescura, el humor y la alegría
inteligentes. A estas horas
debemos debatir la expropiación
de las herramientas de producción
y distribución, medios y modos, en
comunicación, discutir
organizadamente la expropiación
en todas las modalidades posibles.
Provechar lo bueno críticamente
Llamar a un Referéndum
Continental sobre el papel de las
oligarquías y sus medios, discutir
leyes pertinentes para garantizar
que nunca más, una actividad
social estratégica y prioritaria
como es la comunicación, quede
en manos de capitales privados
manipulados transnacionalmente.
No repetir las fórmulas y los
modelos burgueses, aprovechar lo
mejor existente e impulsarnos
desde ahí, en cantidad y calidad.
Capacitarnos permanentemente,
democratizar el discurso y cambiar
la estética. Multiplicar los medios,
formar comunicadores mejor
habilitados para una praxis
técnicamente, poéticamente
superior y más compleja.
Consolidemos un Frente
Internacionalista para la
Comunicación Emancipadora que
cambie las relaciones de
producción en comunicación. La
derecha avanza, no seamos
espectadores. “¿Quién dijo que
todo está perdido?”