Caracas,
04 de junio de 2012 (MPPRE).- El
presidente ecuatoriano, Rafael Correa, durante su intervención en la 42°
Asamblea General de
Indica que “hoy en día es
muchísimo más frecuente encontrar, no Estados persiguiendo a inocentes
periodistas, sino emporios mediáticos persiguiendo a gobiernos que no han aceptado
someterse a sus caprichos”. “¿Tenemos que defender todo esto en nombre de la
libertad de expresión?, se pregunta, “basta de engaños sociales, América latina
ha vivido de engaños sociales” y considera que el desarrollo de la región está relacionado
con denunciar de frente estas mentiras, convertidas en lugares comunes.
Afirma que para organismos
como la CIDH , el
Estado siempre es el enemigo, los periodistas siempre son víctimas, sin
alcanzar a entender que “cualquier poder es capaz de atentar a los derechos
humanos, entre ellos el poder informativo”. “Ya basta de este relativismo moral
(…)” expresa, “quieren penalizar la injuria, maravilloso, pero no vamos a
aceptar doble moral ni inconsistencias, vamos a ir con prioridades, aquí en
nuestra América compañeros, se acabó el neocolonialismo en nuestra Patria grande”.
“El peligro, escúcheseme bien,
para la democracia, para la verdadera libertad de expresión, no somos los
gobiernos que con una inmensa legitimidad democrática estamos cambiando a
nuestros países sin someternos a ningún poder fáctico, el peligro es el mal
periodismo y los negocios, que no han entendido que proveen un derecho y
defienden sólo su poder”, señala.
Resalta la necesidad de
transformar el Sistema Interamericano para estar a la altura de la realidad
latinoamericana. Enumera casos de verdadera violación de derechos humanos, como
la censura a la información por parte de los medios privados en Venezuela
durante el golpe de estado de abril de 2002 y el desconocimiento a la
legitimidad del presidente Hugo Chávez en la CIDH.
Suma el caso de los cinco
antiterroristas cubanos; la criminalización de la migración; la tortura,
claramente prohibida por la Convención Interamericana
o Pacto de San José, que se aplica en prisiones ilegítimas como Guantánamo; o
“tal vez el más grave atentado de los DD HH que sufre no sólo nuestra América
sino el mundo: la absoluta supremacía del capital sobre los seres humanos”,
afirma. FIN/ Ana Castañeda. Foto:
Archivo.
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