Desde
hoy, lo más enfermo del fascismo venezolano nos insultará como
sociedad, como pueblo y como corriente histórica. En realidad esa
pretendida vejación no ha parado desde que el comandante Hugo Chávez
anunció que estaba afectado por una enfermedad mortal. Pero en las
fechas cercanas, anteriores y posteriores al 5 de marzo, la
proliferación de chistes, insultos y ataques contra el chavismo y los
chavistas alcanza picos insólitos de putrefacción.
Cuando ese acto de escupir sobre el cadáver y sobre la
memoria del querido camarada Hugo Chávez es estimulado desde un grupo
político, como propaganda conciente de lo que se está buscando (una
confrontación irracional donde impere el descuartizamiento callejero) la
enfermedad deja de ser un episodio individual y pasa a convertirse en
tendencia, corriente; es el impulso criminal elevado a la categoría de
propuesta política. El odio personal es el germen; la movilización
masiva de ese odio se llama fascismo.
Natural y lamentablemente, nos estamos acostumbrando a
"eso". Lo cual significa que pudiéramos estarnos acostumbrando también
al objetivo último de los promotores de ese odio: los que quieren una
matanza probablemente terminarán lamentando que esa matanza los alcance.
La tarea de quienes militamos en el profundo amor a Chávez es evitar
que ese sueño grotesco de la secta proempresarial se produzca. Y lo
intentaremos hasta que la marejada de la historia del pueblo decida otra
cosa.
***
Insultar a alguien que murió es algo más degradante y
revelador de profundas neurosis que el mismo acto de matar. Cuando usted
insulta la memoria de alguien adorado por millones de personas, con el
solo fin de herir o mancillar, no está disminuyendo al insultado: se
está insultando usted. Porque su desnudamiento como sujeto perverso
hasta la enfermedad lo está dejando en evidencia. Usted le está diciendo
al mundo (porque este es el tiempo de la proyección de la palabra y el
sentir desde su deteriorada psique hacia todas partes, vía redes
sociales) la clase de infección masiva que lo carcome por dentro.
Esto, en lo que respecta a las actitudes individuales y
más o menos anónimas, esas que así se difundan por internet aceptan y
promueven la máscara del anonimato. Pero, hay que insistir, cuando un
partido o tendencia política toma la bandera del insulto y la burla al
caído y la convierte en proclama permanente ya no se trata de una
dolencia individual sino de una posición colectiva ante la historia.
Cuando los propagandistas de Capriles acuñaron el término "enchufados"
hicieron referencia al estado en que se encontraba el paciente Chávez
sus últimas semanas de vida, cuando según el imaginario antichavista fue
"desenchufado" de los aparatos. "Desenchúfalos", fue el lema original;
lo de enchufados vino por asociación posterior.
Del lado de acá, aquel 5 de marzo y días posteriores nos
dedicamos a expresar nuestro dolor como sabemos hacerlo los venezolanos
humildes, en un sepelio que parecía una fiesta popular. Porque hay un
punto del amor humano en que la lágrima se confunde con la risa y la
hermandad. El camarada comandante Hugo Chávez fue despedido también con
alegría porque, como en todas las familias, la muerte del que nos unió
sirvió para aglutinarnos todavía más.
A continuación, cortos videos y varias fotografías
inéditas de aquel 6 de marzo, cuando Chávez fue llevado por el pueblo a
la Academia Militar.
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