El mercado del petróleo debería
reequilibrarse progresivamente alrededor de 80 dólares/barril en 2020
gracias a una oferta menos abundante, predijo este martes la Agencia
Internacional de Energía (AIE), aunque no descarta la posibilidad de un
periodo prolongado de precios bajos que aumentaría la dependencia de los
países de Oriente Medio.
"El proceso de ajuste del mercado
petroleo transcurre rara vez con suavidad, pero, en nuestro escenario
central, el mercado se reequilibrará a 80 dólares/barril en 2020, con
una persistencia luego del aumento de los precios", escribe la AIE en su
gran estudio prospectivo anual.
Los precios del petróleo se han reducido
más de la mitad desde mediados de 2014 y están evolucionando ahora bajo
la barra de 50 dólares/barril, penalizados sobre todo por la ofensiva
comercial de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP),
con Arabia Saudí al frente, que inunda el mercado de crudo para
contrarrestar el auge de los hidrocarburos de esquisto en Estados
Unidos.
Pero este desplome de los precios es
portadora del germen de un reequilibrio del mercado al alentar la
demanda y reducir la producción futura, por los recortes operados por
las compañías en su gasto de exploración-producción, subrayó el brazo
energético de los países desarrollados de la OCDE.
En consecuencia, la producción de los
países no miembros de la OPEP alcanzará un pico antes de 2020, con un
poco más de 55 millones de barriles diarios, mientras que la del cartel
petroleo debería ser impulsada por Irán e Irak.
La demanda aumentará 900.000 barriles
diarios por término medio anual hasta 2020, y alcanzará 103,5 millones
de barriles diarios (mbd) veinte años más tarde, contra 92,7 mbd en
2014.
Pero la agencia no excluye totalmente la
hipótesis de unos precios bajos duraderos, que sigan evolucionando
alrededor de 50 dólares/barril hasta 2020, antes de subir
progresivamente hasta 85 dólares en 2040, en la hipótesis de un
crecimiento económico mundial poco vigoroso, de una producción
estadounidense de esquisto resistente y de un mantenimiento de la
estrategia de la OPEP.
Contrariamente a las apariencias, esta
situación no beneficiaría necesariamente a los consumidores, advirtió:
"los beneficios económicos se ven contrarrestados por un dependencia
creciente de Oriente Medio para las importaciones de crudo y por el
peligro de un brusco repunte de los precios si las inversiones se siguen
reduciendo".
Esto representaría una amenaza para la
seguridad energética y asestaría un golpe a los esfuerzos de ahorro
energético necesarios para llevar a cabo la transición energética, en un
mundo enfrentado al reto del cambio climático, avisó la AIE.
(AFP)
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